JGC

Jorge García Cárdenas

Tecnología, datos y soluciones creativas

Notas, ideas y aprendizajes

Un espacio para ordenar experiencias sobre informática, automatización, análisis de datos, herramientas y todo aquello que merece ser explicado con calma.

Jorge García Cárdenas

Un cuadro de mando no controla la deuda: las decisiones que activa, sí

 



Un panel puede mostrar cuánto dinero está pendiente de cobro. La pregunta importante es otra: ¿qué debe hacer la empresa cuando cambia ese dato?

Mi propuesta para una empresa que opera en España es diseñar el control de riesgo desde las decisiones que necesita tomar, no desde los gráficos que quiere visualizar.

Una cartera, una información coherente

El primer paso sería integrar facturas, cobros, devoluciones, abonos, reclamaciones y límites de riesgo. No basta con reunirlos: hay que establecer cómo se relacionan y evitar duplicidades.

Por ejemplo, una factura y su recibo bancario no deberían contabilizarse como dos deudas distintas. También conviene separar un pago confirmado de una promesa de pago o de un recibo enviado al banco cuyo resultado todavía se desconoce.

Para negocios de facturación periódica, incorporaría además una estimación identificada de los servicios prestados pendientes de facturar. Así, el análisis no quedaría limitado a lo que ya aparece en las facturas.

Medir resultados y anticipar problemas

Separaría las métricas de recuperación de las señales de alerta.

Entre las primeras incluiría importe recuperado, antigüedad de la deuda y cumplimiento de acuerdos. Entre las segundas, crecimiento de la exposición, devoluciones repetidas, concentración en determinados clientes y proximidad a los límites autorizados.

Un ejemplo ilustrativo: un cliente tiene 40.000 euros pendientes y otros 15.000 en servicios prestados sin facturar. Si su límite interno es de 50.000 euros, la exposición considerada alcanza 55.000. El control debería señalar ese exceso aunque todavía no exista impago.

De la alerta a la actuación

Power BI permite integrar determinadas alertas de datos con Power Automate para activar flujos, como el envío de notificaciones. Esa conexión ofrece una base para convertir un indicador en una actuación asignada.

Sobre ella, propondría crear un expediente de revisión con responsable, plazo, información del cliente y registro de la resolución.

También vigilaría el propio sistema: última actualización correcta, integridad de los datos y ejecuciones fallidas. Microsoft advierte de que no todos los errores de un flujo generan una notificación individual por correo; por tanto, no conviene depender exclusivamente de esos avisos.

El objetivo no es tener más información en pantalla, sino reducir el tiempo entre detectar una exposición y decidir cómo gestionarla.