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Jorge García Cárdenas

Tecnología, datos y soluciones creativas

Notas, ideas y aprendizajes

Un espacio para ordenar experiencias sobre informática, automatización, análisis de datos, herramientas y todo aquello que merece ser explicado con calma.

Jorge García Cárdenas

Deep Web



Un buen símil para entender qué es internet es la de compararlo con un Iceberg. La mayoría de las páginas que aproximadamente el 90% de la población mundial visita son la parte visible del gigante "cubito de hielo" y que siempre se encuentra fuera del agua. No representa ni el 3% de todo lo que internet contiene. Lo llaman el acceso al primer nivel y corresponde a esa versión pública que todo el mundo conoce. Páginas como Google, Facebook o la de tu banco están en este nivel pero existen hasta seis niveles distintos de lo que el Iceberg no muestra. La web profunda o Deep Web. 
Actualmente los Estados Unidos ha apoyado un posible control del acceso a internet. La pérdida de lo que se conoce como la neutralidad de la web permite entre otras cosas que se controle y fiscalice todo a lo que el usuario accede, con ello pueda analizarse y pueda guardarse para futuros usos. 
Es verdad que lo natural sea pensar que una empresa te pueda facilitar tarifas de acceso a la red más económicas dependiendo de para lo que lo vayas a usa, si solo es para acceder a Facebook, 5€, si es internet comercial, 7€. Pero lo trágico es lo que se pueda entender sobre tu libertad a la hora de buscar información específica y que para la empresa pueda resultar ilícita o prohibida.
La Deep Web tiene un doble rasero en su intención teórica de uso. La libertad del ser humano en todas sus artes y el exceso en el libertinaje de lo que los gobiernos y posiblemente cualquiera con dos dedos de frente tacharían de ilegalidades. En esos seis niveles de lo que no vemos del Iceberg se encuentran las comunicaciones entre empresas y universidades (Nivel 2), las páginas de descargas ilegales, Torrens (Nivel 3), venta de drogas y armas (Nivel 4), pornografía infantil y trata de cuerpos  así como prácticas de robo de identidades e incluso hogares de servicio para Hackers (Nivel 5) y comunicaciones gubernamentales (Nivel 6). 
El control siempre es necesario pero ¿Coartará nuestra libertad si no compartes los mismos valores de uso? 
Es muy interesante navegar por la Deep Web sabiendo que eres tú el único que pones límite a los que accedes. Conocer que te informas sin el filtro del control es lo mejor que el ser humano en cuanto a derechos no debería perder pero permitir ilegalidades peligrosas tal como las designa la maldad humana deberían desaparecer y eso es una línea que todavía nuestra sociedad es incapaz de comprender ni poner.


Energía


Para un momento y mira a tu alrededor, mira que es lo que tienes, qué aparatos tienes cerca y piensa qué tipo de energía utilizan para que funcionen. Un móvil, el portátil, la cafetera, la televisión, la luz del salón, el calentador de agua y si eres un adelantado a tu tiempo, por la ventana verás quizá, un coche eléctrico. Todos son consumibles que necesitan una toma de energía para funcionar. Si eres curioso sabrás de dónde sale esa energía. Cómo tu país es capaz de satisfacer la demanda necesaria para poder afrontar nuestro día a día. 
Durante este año 2017 España ha tenido picos máximos en el precio de la generación de la energía. El uso de métodos tradicionales y renovables no son siempre posibles para las empresas energéticas por lo que, en ocasiones, necesitan comprar energía a otros países y eso, en la oferta y demanda del precio, al consumidor le cuesta más o menos. 
¿Te imaginas no tener que pagar nada por tu energía? ¿Disponer de ella siempre pero de forma gratuita? Eso es lo que hacen las plantas, que solo deben pagar con el esfuerzo químico de la fotosíntesis. Energía química que el Sol proporciona ininterrumpidamente. 
Quitando la alocada legislación energética vigente que España tiene, la energía solar es el futuro que todos necesitamos para continuar evolucionando de forma equilibrada. 
La actual tecnología permite aprovechar cerca del 40% de lo proporcionado por el sol. Con este valor si pusieramos un panel solar con el tamaño de España, todo el planeta tendría satisfecha su demanda de energía dejando de expulsar más de 36,000,000 de toneladas de CO2. 
Sí, lo sé, sé que estás pensado. Un panel solar es caro y no saco rentabilidad hasta bien pasado los 10 años de uso. - Pues lo siento querido lector, en eso te equivocas. Esto es una frase del pasado. 
Un panel solar es ahora más barato que nunca, accesible para todos y con las nuevas empresas que surgen día a día, adaptables a cualquier cosa. Un cargador de móvil por 30€ en Amazon, ventanas con células solares y un sin fin de aparatos que podrían funcionar de forma gratuita. 
Imagina ahora que mirando la foto superior todas esas casas, azoteas sin uso, se convirtieran en techo solar. ¿Cuánta energía de forma pasiva conseguiríamos? 
Pensar en todo lo que podríamos hacer si nos lo propusieramos, es abrumador. La energía solar es la que nos podría sacar de la crisis económica y social a todo el planeta generando mejora para los países en vías de desarrollo y ahorrando gasto, en salud a los países del primer mundo.
Aunque no todo es bueno en esta "solaridad" pero siempre es mejor su uso que mantenernos en lo actual. 


Cambiar Viajando


Cuando uno suele viajar, aunque inconscientemente, suele terminar aprendiendo algo que condiciona el comportamiento para el resto de su vida. Esta afirmación categórica no la digo solo yo, que no soy experto en nada, sino que la plantea la Universidad de Ohio en un estudio reciente. 
Según el estudio, el escaso tiempo que dedicamos a nuestro viaje, muchas veces con hasta condiciones de estrés, condiciona la relación sináptica de las neuronas. La visita al museo, caminar entre la gente, comer en restaurantes y parar para descansar en un hotel confronta nuestro dominado día a día enfrentándolo a una nueva forma de relacionarnos con el entorno.
Caminar mediante un terreno de arena roja, mezclarte entre árboles milenarios y encontrarte un palacio como el de la imagen superior abruma de tal forma que pensar en cómo lo han construido te hace cambiar. Subir a lo más alto del Empire State tras esperar en un ascensor Art Deco y descubrir un Manhattan especial, te deja sin palabras, al igual que caminar por los infinitos campos de arroz de Vietnam que rompe todo molde establecido. 
Y es que vivir sensaciones hace que nuestra perspectiva cambie consiguiendo ser más consciente del mundo que nos rodea, aprendiendo formas de sentir diferentes y modificando cómo actuaremos ante situaciones que nuestro cerebro ya ha podido vivir. 


VR e IA



¿Qué es la realidad sino una particular forma de ver lo que nos rodea? Tan subjetiva como nuestras opiniones, tan única como nuestros pensamientos. 
La realidad siempre está sujeta a interpretaciones y en esa posibilidad radica su individualismo. No es lo mismo ver la imagen que acompaña este texto con mis ojos, que con los tuyos. La diferencia está en el contexto y el contexto hace que todo lo que percibimos sea único para cada uno. 
El suave sonido del mar, el olor a "sal dulce", el verdadero reflejo de la luz en un agua cristalina y verdosa, mi estado de ánimo y también las ganas hacen que esta foto sea para mí no sólo una imagen sino también un recuerdo y que todo esto difiere con tu particular percepción de una imagen simplemente bonita. 
El actual futuro que despega busca encontrar un enlace emocional con lo que se nos muestra frente a nosotros, sea éste real o virtual. Tanto la tecnología de Realidad Virtual como la inteligencia artificial se están acercando para que cuando observes unas fotografías estas dejen huella en el proceso químico de nuestro cerebro donde reside el recuerdo más satisfactorio. 
¿Pero cómo es esto posible? Pues no es tan complicado. Unas gafas te enseñan la imagen y un ordenador, programado para leer tu ondas cerebrales se comunica con procesos para que acompañen, según tus reacciones, sonidos, olores, e incluso es capaz de retocar la imagen que tienes en frente para adecuarla mejor a lo que te gusta (más luz, más colores cálidos, una figura atractiva...). La idea principal es dejar una sensación agradable para que tu cerebro no lo desplace al "trastero" de nuestra memoria. 
Y la cosa puede no acabar aquí, el placebo mental te puede servir para muchos campos: La medicina, el aprendizaje...

El aeropuerto del futuro


Mirando hacia el transporte del futuro, sea este en avión o tren hipersónico, la mejor forma de viajar largas distancias en el mínimo tiempo posible obliga a cambiar la manera de gestionar el proceso de identificación del pasajero. Momentos como los de ahora donde las puertas no pueden quedarse abiertas y necesitamos asegurarnos de quien es cada uno, crea cuellos de botella en el proceso de control que nos hace perder mucho tiempo. Y cuando hablo de tiempo, hablo de dinero. 
Recientemente una aerolínea ha pensado que para realizar el proceso de "abordaje" el proceso biométrico es mucho más eficiente que lo utilizado hasta ahora y en cierto modo estoy de acuerdo. 
Hasta ahora, un viajero, en la mayoría de los casos, debe comprar el billete, realizar el Checking (paso absurdo), dirigirte a la aerolínea, entregar la maleta, pasar el proceso de seguridad del avión, esperar y volver a entregar el billete para adentrarse en el avión. Todo esto teniendo presente las 2 horas que la aerolínea hace ir al viajero antes por si las "moscas". 
El proceso de abordaje biométrico no es más que un comienzo, no tener en todo momento el billete y que este sea la llave para viajar es un paso pero no debemos pensar sólo en esto. La entrada en un aeropuerto podría ser parte de toda una completa gestión de autentificación que facilite el acto de viajar. 
Imaginad que compráis un billete desde vuestro móvil para dos personas. La app solicita, una vez indicamos nuestros datos personales que en lector de huellas incluyáis vuestra huella confirmando la identidad de los viajeros, los de cada uno. Imaginad que cuando llegáis al aeropuerto, y en las mismas puertas, en la zona de Salidas, os solicitan la huella. Imaginad que con solo este proceso ya sabe que hace unos meses compraste un billete y que hoy sale tu avión. Un avión que pertenece a una aerolínea concreta. Te diriges a una sala con armarios que solicita también tu huella. Dejas la maleta y el sistema automáticamente la entregaría al avión. 
Aunque en la zona en la que te encuentras sólo pueden estar personas que tengan billetes de salida, debes pasar por seguridad y control de pasajeros. Control que solicitan de nuevo la huella y que escanean tu cuerpo tridimensionalmente buscando exclusivamente "peligros". Tras el control disfrutas de la espera en las tiendas del aeropuerto y en el momento de embarcar te acercas a la puerta y entras con solo tu huella hasta el avión. Mientras viajas plácidamente en esos maravillosos asientos, la información de tu salida viaja a la velocidad de la luz al aeropuerto de llegada para gestionar la entrada del país lo más rápidamente posible. Tras llegar y en el proceso de traslado a la salida, una sala enorme con identificadores de vuelos te entrega la maleta tras identificarte como si de un paquete fuera. 
¿Es mucho imaginar? No lo creo, todo lo que ahora llevamos en papel se puede suprimir con acciones de digitalización. El móvil es un gran aliado pero no resuelve el problema. Realmente sé que el problema viene por la seguridad y el control de pasajeros, tema que tocaremos en otro Post, pero no me digáis que no os gustaría que todo este proceso fuera más sencillo. Como si de un billete de autobús se tratara. Como si fuera subir a un ascensor entre plantas, esa es la meta que las grandes empresas de transporte deberían perseguir. Con la simplificación del proceso se ahorraría mucho dinero que podríamos destinar nuevas formas de inversión y desde luego mejoraría la forma preferida para viajar grandes distancias haciendo que el disfrute comience en las mismas puertas del aeropuerto. 







Viajar



Son las tres de la mañana y no consigo relajarme para poder conciliar el sueño. Tengo miedo a dormirme y es que dentro de dos horas debo despertarme para comenzar el viaje que llevo preparando desde hace meses. Nervios y responsabilidad es lo que acelera mis ganas de comenzar con el que se convertirá en el viaje a recordar durante décadas. 

Camino hacia la estación, cojo un tren hasta una gran ciudad, subo a un avión para que durante 16 horas incluyendo escalas me lleve a mi destino y finalmente alcanzo un nirvana que sólo el verbo viajar permite conseguir. 


Con introducciones como esta no intento desconcertarte, esto es un blog de tecnología, o al menos intenta serlo. Durante las largas horas de traslado de vuelos internacionales e internos he tenido tiempo de pensar cómo podría cambiar esta forma nuestra de generar sensaciones en los viajes. 
Seguro que ya te has ido a las referencias literarias o las que el cine de acción ya han mostrado. Todos recordamos "Total Recall" o "Desafío Total" basada en el cuento de Philips K. Dick. La convergencia de la memoria real, la falsa memoria y la realidad como parte de unas vacaciones que intentaban convertirse en el mejor de los recuerdos. 
¿Pero viajar se resume en eso, en recuerdos que no queremos olvidar?
Probablemente esta no sea la única razón por la que el ser humano viaje pero sí es una de las más importantes. Sin ella no habría una razón para hacerlo ya que recordar lo que uno consigue descubrir en los viajes es lo que finalmente ofrece parte del aprendizaje del comportamiento. Queremos recordar para aprender y como en todo descubrir nuevas formas de ser es una manera de aprender. 
Para no alargarme mucho, ya que esto tiene miga, diré que la forma en la que la tecnología puede ayudarnos a viajar es hacer "el traslado" hacia nuestro destino más ameno. Pensaréis también que corto pero eso depende del viajante. 
La seguridad fronteriza, el pago de servicios, los cambios de moneda, el idioma, el acceso a internet, el transporte y alguno más en los que ahora no caigo son términos en los que la tecnología debe avanzar con más fuerza ya que tiene un gran recorrido para ello. 
Durante los próximos días hablaré de ellos ya que cada uno tiene un prisma de tratamiento distinto.

Máquinas del mañana



En nuestro mañana, las máquinas serán imprescindibles. Lo son ya hoy sin darnos cuenta como por ejemplo en la generación y gestión de la energía o en la creación de algunos tipos de "manzanas". 
En la era industrial se germinó el mecanismo que ahora, desde la biogenética o bioelectrónica, puede hacer cambiar nuestra forma de percibir la creación o a nosotros mismos. 

He estado leyendo a un joven escritor y también historiador llamado Yuval Noah que plantea la posibilidad de que la biología y su interacción con la robótica (la capacidad de autonomía basada en la inteligencia artificial) se convierta en el próximo Dios. Un "Ente" que responderá sobre nuestras acciones ya que será capaz de conocernos mejor que nosotros mismos. 
Imagina que quieres conocer a alguien mediante las redes sociales, dejas claro cuales son tus peticiones en una página web pero una inteligencia artificial que te ha estado observando de forma constante sabe en realidad quién podría ser la mejor persona para ti y te la propone.
Esa inteligencia artificial, durante años, ha estado conociendo todo lo que tú no eres capaz de apreciar. Te levantas por las mañanas a una hora concreta, gritas si el despertador ha sonado muy fuerte, cuántos sorbos de café has dado, cuánto tiempo le dedicas a la ducha, qué has comido, lo que has leído, y cuánto tiempo dedicas a leer una página, si subrayas una cita o si has dejado de leer un texto por aburrimiento; las pulsaciones que generas a lo largo del día según lo que ves, escuchas, dices y sientes, qué colores de ropa sueles comprar y qué te gusta hacer el día de tu cumpleaños. 
Tanto sabrá de ti la inteligencia artificial que, en el futuro, si te piden matrimonio, en vez de seguir tu propio palpitar, irás a google y le preguntarás si te debes casar con quien te lo pide. La respuesta será tan contrastada que no habrá margen de error, y es que lo que las máquinas saben de ti, también lo sabrá de tu pareja. 
Ahora imagina de nuevo que un robot, que has comprado para hacer las tareas domésticas, te conoce igual de bien, ¿Le dirías que sí a su propuesta de matrimonio?.