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Jorge García Cárdenas

Tecnología, datos y soluciones creativas

Notas, ideas y aprendizajes

Un espacio para ordenar experiencias sobre informática, automatización, análisis de datos, herramientas y todo aquello que merece ser explicado con calma.

Jorge García Cárdenas

Mando Universal





No es que el dibujo me haya salido muy bien pero la intención era mostrar cómo ha cambiado nuestro nuevo "Mando Universal", llamado también Internet, el uso de nuestro tiempo.

La necesidad de entretenimiento pasa por una época en la que cuanto más contenido haya más posibilidades de consumismo existe. Si alguien busca historias apasionadas, conflictos internacionales o rarezas tecnológicas, seguro que las encuentra en alguna de las producciones que las cadenas de TV tienen. No es necesario además señalar en tu anticuada agenda de papel el día en que se emite sino que con sólo buscar su contenido y darle al "Play" es suficiente.
Internet es maravilloso, también peligroso, pero que esta herramienta nos permita una interacción con nuestro tiempo y el entretenimiento lo transforma en la base de la sociedad que ya empezamos a vislumbrar.

Quizá tú, que lees esto, aún no puedas apagar las luces de tu casa con la voz mientras desde la oficina el móvil te avisa que hay un consumo poco habitual para las horas en las que no hay nadie en casa. Quizá aún el coche no te haya dicho que necesita energía para tus viajes regulares antes de que lo vuelvas a coger o que la nevera haya solicitado leche al supermercado al detectar que esta mañana has dejado el tetrabrick casi vacío después del desayuno.
Y pensarás, ¿Qué tiene esto que ver con la televisión? Pues en realidad estas ideas que casi parecen de ciencia ficción empezaron con la televisión y la necesidad de entretenernos y la posibilidad de elección. El mando a distancia, que nos permitía cambiar de canal se ha convertido en el precursor del actual móvil. Puede que antes pulsaras botones físicos de goma para ver la película de los sábados pero ahora pulsas botones en una pantalla de cristal para conseguir otro tipo de entretenimiento.

Y es que entretenernos será pronto un sinónimo de interacción con nuestras "cosas" (Things que dicen los ingleses). Todo lo que nos rodea comenzará a querer contarnos algo para que estemos informados y actuemos en consecuencia. El coche de al lado, nos dirá que quiere girar a la derecha, el supermercado nos recordará que no tenemos pan, el ascensor informará de la temperatura de la oficina antes de llegar y el restaurante al que siempre acudes te dirá las calorías que vas a consumir así como te aconsejará cambiar de plato por otro más sano.
Y es que ver tu serie preferida cuando lo desees tiene sus ventajas pero la tecnología que nos lo permite hacer es la base del nuevo significado del entretenimiento.
La serie que te gusta, esa serie de la que nadie ha oído hablar, está hecha para ti a causa del uso que terminas dando a internet, de cómo interaccionas con el entorno en el que te mueves. Tu tiempo y los datos que generas con su uso dará más trabajo en el futuro que la construcción actual y posiblemente genere una nueva era digital en el que tú serás el protagonista.

El Negocio Espacial


Cuando lo terrenal se convierte en algo predecible y aburrido es natural buscar actividades más allá de lo desconocido. Entretenernos es el fin del todo. Al menos esa es la sensación que en ocasiones tengo cuando leo las novedades sobre el turismo espacial. 
Nada de respuestas a las preguntas que aún no se han formulado científicamente ni recompensas al trabajo duro como se planteó en segundo plano en la película de Andrew Nicco, Gattaca. Más bien las razones por las que los grandes empresarios quieren entrar en la carrera de quién podrá tocar la "nada" del espacio es simplemente entretener. Que todos podamos sentir qué es el Eter o la composición real (partículas cósmicas y radiación).
Comprendo el poder que lleva simplemente saber que es posible una acción así. Conseguir llevar a más de 800 km de altura a Seres Humanos en modernas naves, que sientan la falta de gravedad y ver lo precioso que es nuestro Planeta desde el punto de vista de las estrellas, es maravilloso pero ¿En realidad es necesario?.
Sería el primero en querer viajar a Júpiter camino hacia la frontera de un universo que tienen infinitas cosas que ofrecernos pero el uso que le damos a avances como estos no sé si son los mejores. La osadía de convertir la ciencia en espectáculo puede ser lucrativa y didáctica pero si no se le trata con el suficiente respeto puede volverse contra el pensar colectivo. Me refiero a que si finalmente en 2018 hacemos el primer viaje espacial y los tripulantes no sobreviven ¿Será el fin de intentarlo?.
Ya nos ha pasado anteriormente. No hemos sido capaces de remontar aquello que nos ha escandalizado por lo que perderíamos la oportunidad de seguir descubriendo y avanzar. 
El respeto a lo que puede generar un cambio de mira no es miedo, es parte de la pregunta que todos nos debemos hacer cuando estamos creando algo nuevo, el cuidado a no equivocarnos y al de seguir buscando posibles respuestas a las cuestiones más básicas, aquellas que cuestiona el conocimiento humano y su práctica. Por ello el intentar ir rápido para ser los primeros en llevar el hombre al espacio no me resulta respetable con sus posibilidades de fracaso. Ya en la Carrera Espacial el Sputnik ganó una batalla armamentística y con ello el mundo entró en un momento duro de la história. 

Me gusta pensar que los avances técnicos no sólo son generados por los Gobiernos, me ilusiona que la imaginación brille para encontrar soluciones que nos lleven a un futuro mejor pero me preocupa por partes iguales que en la necesidad de ser el primero, se corte todo nuestro presente para hacernos retroceder. 

La Era de la información.



Hoy en día las redes sociales están muy extendidas, las brechas generacionales entre padres e hijos se han reducido drásticamente y ambos se unen sin problemas al uso de estas tecnologías.
¿Recuerdan cuando un hijo programaba más rápido el video VHS que un padre? Pues con las redes sociales esto ya no sucede, una vez más Internet y su uso en las sociedades actuales, consigue que distintas generaciones permitan comunicarse con la misma herramienta aunque no de la misma forma. ¿Imaginan a su madre utilizando Snapchat o a la tía soltera en Tinder? Probablemente no, hasta que lo vean con sus propios ojos y es que las empresas que consiguen meterse con éxito en este ciclón de interacciones sociales ya no sólo buscan un público joven sino que buscan ser un estándar para que su vida sea más trato del pretérito que del pasado.
Soy usuario de Twitter y en contra de mi voluntad pero por petición social, de Whatsapp. Supongo que como muchos de ustedes lo gratuito ha hecho que utilicen las distintas redes sociales pero ya saben que detrás de todas estas aparentes buenas aplicaciones, existe un entramado de "malversación" consentida de sus datos. La información es privada, sí, lo que inhabilita el término "malversar" pero sus datos: nombre, edad, correo electrónico, teléfono, sexo, imagen, dirección, cuantas veces hacen click en una web de ropa, qué leen en la prensa o cuántas veces teclea la letra "h"; pasa a ser público cuando el uso de estos datos se comparten entre empresas tan sólo para ser más eficientes y saber qué pueden venderte.
Ya sé que sabes todas estas cosas (lees las condiciones de uso de toda web), ya sé que piensas que nadie puede interesarse por tus datos, información de simples mortales, pero eso no es el todo cierto. Somos, cada uno lo que cualquiera busca y con ello se puede hacer mucho más de lo que imaginas y de ahí, por ejemplo, que en el caso de una rutina sacar tu perfil psicológico e intuir que camino tomarás para ir a trabajar, proyectar cómo tratarías a un desconocido o en el caso más fantástico, saber qué contraseña de acceso bancario elegirías. 
En unos años, veremos que la tecnología nos une pero que el mal uso de las mismas o el uso sin un límite controlado, nos separará de lo que hasta ahora creíamos era el mejor avance de la historia moderna. 

Amazon


No es que os vaya a descubrir un nuevo mundo pero últimamente tengo la sensación de que las grandes corporaciones tecnológicas no tienen suficiente con el nicho de mercado que ya cubren. No me malinterpreten, es natural que para mantener un negocio a flote siempre se piense a lo grande y se busquen salidas fuera del escalón controlado que tu negocio ya conoce. Sin embargo grandes empresas como Apache, Exxon, Amazon, Apple, Alphabet, General Electric y pocas más, tienen la necesidad no solo de salirse de su curva de cliente habitual sino de controlar todo lo que le rodea.
En el caso de Amazon, conocida por su gran negocio de distribución online, en realidad consigue la mayor parte de sus ingresos gracias a la nube, ese concepto mal entendido por muchos. AWS ofrece una gigantesca posibilidad a cualquier entidad particular o corporativa que necesite máquinas virtuales o servicios de internet y a un buen precio.
Recientemente presentó grandes servicios como Snowmobiles, Lightsail, Computación de inteligencia Artificial bajo demanda y todos relacionados con la necesidad de gestionar grandes cantidades de datos pero también es capaz de presentarnos, Amazon Fresh, Prime Now o el más reciente, Amazon Go. Esta última es el llamado a ser el nuevo concepto de compra física.

Es interesante ver estos movimientos corporativos que no son llamados como una actividad que vaya a salvar a la empresa de una circunstancia económica difícil sino que son movimientos pensados en el crecimiento y en la no dependencia de una sola actividad lo que a ojos de cualquier entendido es la supervivencia de la expansión y base de un idealizado sistema capitalista.

Pero me surge la duda de si esta forma de gestión lo podríamos extrapolar a otras circunstancias como la economía familiar, la gestión de un Estado o la distribución de responsabilidades en un trabajo.