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Jorge García Cárdenas

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Jorge García Cárdenas

El riesgo de crédito empieza antes del impago: cómo diseñar un flujo de admisión



Cuando una factura queda impagada, comienza la recuperación. Sin embargo, la primera decisión de riesgo se tomó mucho antes: al aceptar al cliente y establecer sus condiciones comerciales.

Por eso, propongo abordar el riesgo y los cobros como partes de un mismo proceso, conectando la admisión, el seguimiento de cartera y la recuperación.

Primero, definir las reglas; después, automatizarlas

Antes de construir un flujo, la empresa debe decidir qué información necesita, qué exposición está dispuesta a asumir y quién puede autorizar excepciones. Sin estas definiciones, la automatización ejecutará decisiones sin un criterio compartido.

Un esquema de trabajo sería:

Solicitud comercial → validación de datos → evaluación del riesgo → aprobación o revisión manual → registro de la decisión → seguimiento.

En la entrada, comprobaría la identidad del cliente, la documentación disponible y la coherencia de los datos. Después, evaluaría la operación considerando su importe, plazo de pago, exposición prevista e información crediticia obtenida de fuentes adecuadas.

Lo que el automatismo no resuelve debe llegar a una persona

La ausencia de una puntuación de riesgo no debería interpretarse automáticamente como insolvencia. Propongo diferenciar entre información insuficiente, inconsistencias documentales y señales desfavorables.

Cada situación necesita una respuesta distinta: solicitar documentación, corregir datos o realizar un análisis especializado.

La revisión manual debe recoger el motivo de la decisión, las condiciones autorizadas, el responsable y la fecha de próxima evaluación. Una excepción sin justificación resulta difícil de revisar posteriormente.

En España, cuando se evalúan personas físicas, incluidos autónomos, debe analizarse la aplicación del artículo 22 del RGPD. Este contempla restricciones y garantías para determinadas decisiones exclusivamente automatizadas con efectos jurídicos o similares. La intervención humana, cuando corresponda, debe ser real y permitir modificar el resultado.

Convertir la política en un proceso operativo

Herramientas como Power Automate permiten incorporar solicitudes de aprobación y continuar el flujo según la respuesta del responsable. Sobre esa capacidad, plantearía un circuito con asignación de expedientes, plazos internos y escalado de solicitudes pendientes.

También mediría qué ocurre después: impagos de clientes admitidos, resultados de las excepciones y motivos habituales de revisión.

Controlar el riesgo no consiste en rechazar más clientes, sino en aceptar operaciones con información, condiciones y responsabilidades claras.