JGC

Jorge García Cárdenas

Tecnología, datos y soluciones creativas

Notas, ideas y aprendizajes

Un espacio para ordenar experiencias sobre informática, automatización, análisis de datos, herramientas y todo aquello que merece ser explicado con calma.

Jorge García Cárdenas

Energía


Para un momento y mira a tu alrededor, mira que es lo que tienes, qué aparatos tienes cerca y piensa qué tipo de energía utilizan para que funcionen. Un móvil, el portátil, la cafetera, la televisión, la luz del salón, el calentador de agua y si eres un adelantado a tu tiempo, por la ventana verás quizá, un coche eléctrico. Todos son consumibles que necesitan una toma de energía para funcionar. Si eres curioso sabrás de dónde sale esa energía. Cómo tu país es capaz de satisfacer la demanda necesaria para poder afrontar nuestro día a día. 
Durante este año 2017 España ha tenido picos máximos en el precio de la generación de la energía. El uso de métodos tradicionales y renovables no son siempre posibles para las empresas energéticas por lo que, en ocasiones, necesitan comprar energía a otros países y eso, en la oferta y demanda del precio, al consumidor le cuesta más o menos. 
¿Te imaginas no tener que pagar nada por tu energía? ¿Disponer de ella siempre pero de forma gratuita? Eso es lo que hacen las plantas, que solo deben pagar con el esfuerzo químico de la fotosíntesis. Energía química que el Sol proporciona ininterrumpidamente. 
Quitando la alocada legislación energética vigente que España tiene, la energía solar es el futuro que todos necesitamos para continuar evolucionando de forma equilibrada. 
La actual tecnología permite aprovechar cerca del 40% de lo proporcionado por el sol. Con este valor si pusieramos un panel solar con el tamaño de España, todo el planeta tendría satisfecha su demanda de energía dejando de expulsar más de 36,000,000 de toneladas de CO2. 
Sí, lo sé, sé que estás pensado. Un panel solar es caro y no saco rentabilidad hasta bien pasado los 10 años de uso. - Pues lo siento querido lector, en eso te equivocas. Esto es una frase del pasado. 
Un panel solar es ahora más barato que nunca, accesible para todos y con las nuevas empresas que surgen día a día, adaptables a cualquier cosa. Un cargador de móvil por 30€ en Amazon, ventanas con células solares y un sin fin de aparatos que podrían funcionar de forma gratuita. 
Imagina ahora que mirando la foto superior todas esas casas, azoteas sin uso, se convirtieran en techo solar. ¿Cuánta energía de forma pasiva conseguiríamos? 
Pensar en todo lo que podríamos hacer si nos lo propusieramos, es abrumador. La energía solar es la que nos podría sacar de la crisis económica y social a todo el planeta generando mejora para los países en vías de desarrollo y ahorrando gasto, en salud a los países del primer mundo.
Aunque no todo es bueno en esta "solaridad" pero siempre es mejor su uso que mantenernos en lo actual. 


Cambiar Viajando


Cuando uno suele viajar, aunque inconscientemente, suele terminar aprendiendo algo que condiciona el comportamiento para el resto de su vida. Esta afirmación categórica no la digo solo yo, que no soy experto en nada, sino que la plantea la Universidad de Ohio en un estudio reciente. 
Según el estudio, el escaso tiempo que dedicamos a nuestro viaje, muchas veces con hasta condiciones de estrés, condiciona la relación sináptica de las neuronas. La visita al museo, caminar entre la gente, comer en restaurantes y parar para descansar en un hotel confronta nuestro dominado día a día enfrentándolo a una nueva forma de relacionarnos con el entorno.
Caminar mediante un terreno de arena roja, mezclarte entre árboles milenarios y encontrarte un palacio como el de la imagen superior abruma de tal forma que pensar en cómo lo han construido te hace cambiar. Subir a lo más alto del Empire State tras esperar en un ascensor Art Deco y descubrir un Manhattan especial, te deja sin palabras, al igual que caminar por los infinitos campos de arroz de Vietnam que rompe todo molde establecido. 
Y es que vivir sensaciones hace que nuestra perspectiva cambie consiguiendo ser más consciente del mundo que nos rodea, aprendiendo formas de sentir diferentes y modificando cómo actuaremos ante situaciones que nuestro cerebro ya ha podido vivir.